
El envejecimiento puede implicar cambios físicos, cognitivos y relacionales que transforman la manera en que la persona se vincula consigo misma y con su entorno.
En este marco, el acompañamiento desde las artes ofrece un espacio de presencia y participación donde la experiencia puede sostenerse con dignidad, sin exigencias y respetando los ritmos individuales.
No se trata de estimular ni de entretener, sino de cuidar el modo en que la persona habita esta etapa vital.
Qué aporta al dispositivo
Espacios de presencia y seguridad relacional.
Participación accesible desde distintos niveles de autonomía.
Apoyo en procesos de pérdida, cambio o deterioro.
Mejora del clima relacional del centro.
Contribución a modelos de atención centrada en la persona y humanización del cuidado.

La intervención se integra en la programación del centro en coordinación con el equipo profesional, manteniendo un rol complementario y no clínico.
El acompañamiento desde las artes en personas mayores se orienta a preservar la dignidad de la experiencia, favoreciendo presencia, vínculo y sentido en esta etapa de la vida