La intervención se desarrolla desde un enfoque experiencial, no directivo y contextual.

Cada propuesta se diseña atendiendo al tipo de dispositivo, al momento vital o clínico de las personas y a las condiciones físicas y relacionales del entorno.

Se cuida especialmente la previsibilidad del encuadre, el ritmo de la sesión y los estados de activación y disponibilidad de las personas participantes, favoreciendo contextos seguros y no exigentes.

No se establecen secuencias cerradas ni progresiones predeterminadas; la adaptación continua forma parte del marco de trabajo.

Aplicaciones

Talleres grupales de continuidad.

Intervenciones periódicas integradas en programación.

Acompañamientos individuales.

Experiencias piloto.

Coordinación con equipos

Todas las intervenciones se desarrollan en coordinación con los equipos profesionales del centro.

La coordinación contempla definición de encuadre, ajustes en la implementación, criterios de participación y devoluciones cualitativas cuando se estimen oportunas.

El rol se mantiene como complementario y no clínico.

 

El seguimiento se realiza desde una perspectiva cualitativa y no invasiva, atendiendo a la participación, al clima relacional y a la adecuación al contexto.